La Nirva de los trabajadores

Del peligro de desalojo a la exportación

La fábrica recuperada de La Matanza comenzará a exportar un alfajor de 65 gramos a Paraguay. “Hablamos de 100.000 cajas mensuales, eso nos permitió incorporar 26 trabajadores”, explica Daniel Martínez, una de las autoridades de la cooperativa.

Daniela LEvY - Agencia AnSOL

“Se abrió un mundo de posibilidades, estamos aprendiendo, estamos creciendo”, reflexiona Daniel Martínez, representante de La Nirva, que explica que la posibilidad de comerciar con Paraguay surgió por la ejecución de diversos contratos con un fabricante artesanal del país vecino: “Muchos kilómetros recorridos buscando expandir las fronteras de la cooperativa. Se trabajó desde septiembre en las muestras para competir con un alfajor triple de 65 gramos que es líder en Paraguay”.

En 2019, Matías Paradiso, el dueño de La Nirva, dejó de pagarle los sueldos a sus más de 50 empleados, quienes en 2020 ocuparon la fábrica para impedir la pérdida de su fuente laboral. El penúltimo día del 2021, un juez dictaminó una orden de desalojo. Hoy están comenzando a exportar sus productos a Paraguay.

Tuvimos que aprender a definir roles de supervisión, rotarlos, establecer pautas de convivencia, etcétera”.

Además, destaca la relevancia del volumen de la producción: “Sería un 40% del total producido hoy y podría superar el 60% según la planificación del demandante. Estamos hablando de 100.000 cajas mensuales”. Al adentrarse en las redes del mercado internacional, los y las integrantes de La Nirva decidieron incorporar a 26 compañeros nuevos e inaugurar otro turno de producción.

Tuvimos que aprender a definir roles de supervisión, rotarlos, establecer pautas de convivencia, etcétera”.

Martínez habla de un “aprendizaje lento”. La posibilidad de exportar sus productos derivó en un cambio estructural del modo de organización: “Generalmente, los mandos medios no quedan dentro en este proceso de recuperación, los compañeros nos creemos todos dueños y la desconfianza es moneda corriente. Tuvimos que aprender a definir roles de supervisión, rotarlos, establecer pautas de convivencia, etcétera”.

En relación a las dificultades de la competencia del colectivo autogestivo con las grandes empresas, Martínez refiere a una deuda interna en el sector: “Lamentablemente, y esto es un tema a debatir, es inexplicable cómo la materia prima se puede adquirir más barata en un privado que en una cooperativa. Entiendo que se trata de la rentabilidad, pero debemos profundizar en ese sentido como comunidad”.

Un frente judicial abierto

El viernes 22 de abril La Nirva recibió una buena noticia al igual que las casi 200 empresas recuperadas bonaerenses que fueron beneficiadas con la sanción de la ley de suspensión de desalojos, remates y cortes de servicios promovida por el gobernador Axel Kicillof, que ahora espera reglamentación. “Con esto y con la resolución en el concurso que le quitó la titularidad de las empresas a Pérez Paradiso por vender un yate en 800 mil dólares; estamos mucho más cerca de obtener la tenencia precaria para avanzar en mayor estabilidad”, destacó el abogado de la cooperativa, Luis Coronado.

Además, destacó el avance de la situación en estos meses: “Pasamos de la orden de desalojo a la producción de galletas con harina de cebada saludable, el crecimiento del tradicional alfajor y ahora la exportación a Paraguay. Aquello era improcedente porque intervino la justicia penal en plena feria judicial mientras estábamos negociando. Por suerte la jueza subrogante así lo entendió y la suspendió. Demostramos fielmente querer trabajar, producir y pagar todas las deudas”.

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