Ampliar las fronteras del sindicalismo

La Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (UOLRA) tiene a su cargo la Secretaría de Economía Popular de la CGT. La Central Obrera tomó la decisión de abrir el juego hacia este sector tras el Congreso del 2016 en que asumió el triunvirato que hoy la dirige. Autogestión para Otra Economía conversó con Luis Cáceres, su actual secretario general y con Gabriela Olguín, presidenta de la cooperativa El Adoquín que integra la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), acerca de los vínculos entre cooperativismo y sindicalismo.

El sindicato de los ladrilleros había tenido alguna actividad hasta los ’60, pero en las últimas décadas había desaparecido de la escena y se había convertido en un oscuro negocio. “Era una actividad invisibilizada  –dice ahora Cáceres– porque nadie sabía ni siquiera quién es el que fabrica los ladrillos con los que se hacen las casas de todos nosotros”. En 2012, el Poder Ejecutivo decide intervenirlo y nombra para eso a Cáceres, un integrante del Movimiento Evita con conocimiento de la cuestión sindical. Pero a medida que recorrían los hornos para proponer que se eligieran delegados, los normalizadores del sindicato encontraron que la realidad era más compleja que la relación asalariada lisa y llana. Había hornos de ladrillo con patrón, pero había también muchos emprendimientos familiares. Y había lo que el equipo empezó a llamar “el patrón oculto”, es decir una escurridiza figura de dueño de la tierra que aparecía como celebrando un “contrato voluntario” con trabajadores en condición de extrema vulnerabilidad.

“Es mucho más fácil tener una fábrica con patrón: uno va y se pelea con el patrón y listo. Pero vimos que si queríamos modificar la situación de injusticia que viven los trabajadores teníamos que tener una política integral, que abarque a los trabajadores con patrón, que para eso hay una experiencia de organización de los trabajadores –muy compleja, porque los ladrilleros están siempre lejos de los centros urbanos– con sus herramientas: ley de Contrato de trabajo, ley de asociaciones profesionales… En cambio, en la economía popular teníamos, primero que nada,que organizar a los trabajadores”, dice Cáceres.En el equipo que hacía este trabajo se incorporó entonces Olguín, quien aportó su experiencia dentro de la CTEP, para acompañar el proceso de organización de esas unidades de economía popular como cooperativas.

Cáceres explica su postura: “El peronismo construyó un modelo de país que tenía tres patas: los sindicatos, los patrones y el Estado. Un modelo que se basaba en el pleno empleo y discusiones paritarias, y que entró en crisis no en Argentina sino en el mundo, como producto del avance tecnológico, porque cada vez se necesitan menos trabajadores. Y hoy la clase trabajadora se divide en tres partes: trabajadores con patrón y con derechos, trabajadores que tienen patrón y que están precarizados y no tienen derechos, aunque pueden llegara tener muy buenos sueldos, yel tercer tipo son los trabajadores de la economía popular. Esta realidad llegó para quedarse”, sentencia.

En la capacidad de organizar el sector de la economía popular que compone gran parte de quienes llevan adelante la milenaria tarea de construir ladrillos, radica una de las principales apuestas de la política que lleva adelante la UOLRA desde que Cáceres asumió la conducción. Una tarea en la que el sindicato se hermana con la CTEP, ampliando desde adentro las tradicionales fronteras del movimiento obrero. Por eso el camino elegido para organizar uno de los sectores más postergados —no solo para el Estado sino también para el campo popular y la militancia–, como Cáceres lo define, es llevar adelante una política integral que reúna a los trabajadores bajo relación de dependencia a quienes forman parte de la economía popular. “Donde exista un horno de ladrillo ahí tiene que llegar el sindicado”, afirma Luis Cáceres. Y Olguín recuerda: “hacíamos asambleas en el medio de la nada, a veces debajo de un farol a la mañana, en un cruce de camino que no sabíamos dónde era.”

Al igual que un porcentaje importante de quienes integran la economía popular, el sector que organiza la ULORA tiene un importante componente de trabajadores migrantes, en el caso de los ladrilleros provenientes de Bolivia.  Esto obligó a ser creativos a la hora de transmitir a esta población postergada la importancia de organizarse para pelear por sus derechos: “nos llevó tiempo, tuvimos un discurso central: lo que decimos lo hacemos. No podíamos plantearle lo que fue el peronismo, lo que fue el 17 de octubre, lo que fue la resistencia peronista porque los compañeros… entonces tuvimos que ir a aprendiendo como comunicarnos.”

 

Hacer política en la cancha grande

Dos años después de que Cáceres y su equipo intervinieran el sindicato se llamó a elecciones. Lo que hasta el momento era una política para poner en funcionamiento una organización paralizada por los negocios y las internas sanguinarias, fue refrendado con el voto de los afiliados: Cáceres es, desde entonces, el secretario General de la UOLRA.

Esto les permitió un hecho novedoso: llevar el debate sobre la Economía Popular a la CGT. Cáceres lo explica así: “Nosotros ya veníamos debatiendo estas cosas con Omar Plaini, con Pablo Moyano, con Juan Carlos Schmidt. Nuestra intención era, inicialmente, la unidad del movimiento obrero organizado con los movimientos sociales”. Y Olguín precisa parte de ese debate: “Hacíamos reuniones uno a uno con los secretarios generales de los distintos gremios de la CGT para aclarar dónde está la explotación cuando no aparece el dador de empleo. Somos muy respetuosos del sindicalismo argentino, sobre todo frente a la andanada neoliberal que lo critica. Pero hay que sumarle esta otra pata, la de los trabajadores explotados sin patrón a la vista, decíamos. El objetivo era la unidad de los trabajadores organizados, independientemente de su relación laboral”.

El 22 de agosto de 2016 se produce la unificación de la CGT con el triunvirato Daer-Schmidt-Acuña y allí Ladrilleros se incorporó a la central obrera y se produce el primer acercamiento de la “columna vertebral” a los movimientos sociales, esa relación escalará a fines de ese año en una marcha conjunta. En ese contexto, en la primer reunión de la CGT normalizada el influyente dirigente de la UOM Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez, planteó la creación de la Secretaría de Economía Popular en cada CGT Regional que se normalizara y Schmidt dispuso que quedara a cargo de la Unión Ladrilleros de Argentina.

“Lo más importante de este proceso es que la CGT reconoce que los trabajadores de la Economía Popular, si bien tienen una forma de organización distinta, son parte de la clase trabajadora”, se enorgullece Cáceres. “Es una relación que se construye, es un proceso, porque hay sectores tanto dentro del movimiento obrero organizado comodentro de los movimientos sociales que no la ven o no desean la unidad”. Por eso para Olguín se trata de una expresión “del nuevo sindicalismo que se viene, un sindicalismo que va a tener que entender esta nueva composición de la clase trabajadora”.