Santa Fe tiene Ley de Empresas Recuperadas

Por unanimidad, las dos cámaras aprobaron la normativa que prevé asistencia técnica, jurídica y financiera y la conformación de un registro de las cooperativas con la Subsecretaría de Economía Social y Solidaria como autoridad de aplicación.

Santa Fe es la segunda provincia con una ley de Empresas Recuperadas. Propuesta por el diputado Joaquín Blanco y con el apoyo de las autogestionadas, crea un registro y un ámbito específico para las recuperadas. Así, las políticas de fomento abarcarán la materia económica, de asistencia técnica y las establece como proveedoras preferenciales. También les da un tratamiento fiscal diferencial.

La primera ley sancionada fue rionegrina. Impone los jueces y al síndicos actuantes la obligación de considerar toda propuesta de una cooperativa de los trabajadores antes de ordenar la liquidación o remate de una planta y de sus bienes. A su vez permite tomar los sueldos atrasados e indemnizaciones como forma de pago de la cooperativa que integran para comprar la liquidación de la empresa.
Ediht Encinas, secretaria la cooperativa La Cabaña y presidenta de la federación Autogestión, Cooperativismo y Trabajo (ACTRA), explicó: “Beneficiará fundamentalmente a las que se están recuperando. Ahí es fundamental el apoyo estatal para sostener lo que después somos capaces de hacer, como demostramos en cientos de ejemplos. Cuando el patrón hizo las cosas mal, dejó gente en la calle, quebró fraudulentamente una empresa, nosotros la pudimos poner a producir”.  

Si bien su cooperativa tuvo el apoyo de la subsecretaría de Economía Social de Santa Fe y del consejo de asociativismo y cooperativismo provincial, subraya que muchas veces hay trabajadores que no saben cómo recuperar sus fuentes laborales, y ahora el Estado deberá capacitarlos. En la época de su recuperación, en 2006, esas tareas recayeron en manos de otras recuperadas que fueron solidarias.
El caso de la cooperativa rosarina Mil Hojas también muestra la necesidad de la ley. Hugo Gómez, presidente de la empresa autogestionada recuerda: “Nosotros no hemos recibido nada del Estado, y eso que le hemos pedido muchas cosas”. Su experiencia tiene la fórmula más común: año 2001, sueldos en cuotas, cortes de obra social, reducción de sueldos, despedidos, renuncias, falta de insumos, abuso patronal, visita de consultoras, vaciamiento. También fue clásica en la resistencia: 16 empleados de los 52 que fueron en el mejor momento de la empresa hicieron guardias para evitar que la patronal sacara las máquinas, visitaban el juzgado, pagaron deudas de impuestos y servicios, tramitaron la habilitación, volvieron a producir ravioles frescos y otros productos. Todo sin apoyo estatal, sino solidaridad de otros trabajadores.  

“Ni sabíamos lo que era una cooperativa”, cuenta Gómez. “Todavía estamos aprendiendo cosas. Lo que tenemos es en base a nuestro sacrificio”, finalizó.