DOSSIER | Las cooperativas en Canadá: ayudando a las comunidades durante y después del coronavirus

Por: Marcelo Vieta | Profesor Asociado, Programa “Educación de adultos y desarrollo comunitario”, Instituto Ontario de Estudios en Educación, Universidad de Toronto

Por: Fiona Dugid | Profesora Adjunta de Desarrollo Económico Comunitario, Programa Master of Business Administration, Universidad de Cape Breton

Traducción: Karina Luchetti

Tercera nota de nuestro dossier “La clase trabajadora y la autogestión en la pandemia mundial”, esta vez con el caso del desarrollo de las cooperativas canadienses en el marco de la emergencia, como una creciente alternativa al desempleo y la crisis económica. Un artículo de Marcelo Vieta y Fiona Dugin, publicado originalmente en la edición del 18 de abril de 2020 de The Conversation Canada. 

A medida que los impactos epidemiológicos de la Covid-19 crecen exponencialmente, también crecen el cierre de negocios, las tasas de desempleo, la pobreza y la inseguridad habitacional y alimentaria.

Para quienes investigan las cooperativas y el desarrollo económico comunitario no es sorprendente que el estallido de la Covid-19 estimulara al sector cooperativo de Canadá a intensificar sus esfuerzos y responder de inmediato a las necesidades de las comunidades, lo que en muchos casos llevó a cabo más pronto y de una manera más concreta que lo que lo hicieron el gobierno federal, los gobiernos provinciales y locales y las grandes corporaciones.

Por ejemplo, los supermercados y pequeños almacenes cooperativos innovaron en materia de seguridad de los empleados y pagos salariales adicionales, mientras que las cooperativas de trabajo pasaron rápidamente a la producción de productos médicos y las cooperativas de crédito ofrecieron considerables ayudas económicas a grupos comunitarios, diferimiento de los plazos de pago de préstamos e incluso tarjetas de crédito sin cobro de intereses.

El sector cooperativo puede también ser una parte integral de la reconstrucción socioeconómica por venir.

En Canadá, hay más de 31,8 millones de asociados a empresas cooperativas, las cuales están presentes en la mayoría de las comunidades. Entre las cooperativas canadienses muy conocidas se cuentan MEC (Mountain Equipment Co-op), Agropur Cooperative y The Co-operator.

Si bien las cooperativas tienen en este país una historia significativa, su relevancia durante la actual crisis de la Covid-19 ha sido especialmente importante para sus asociados, las comunidades y las empresas.

Después de la pandemia, ¿las cooperativas y las organizaciones económicas comunitarias se convertirán en líderes de la reconstrucción de la economía de Canadá para que esta sea más equitativa y humana? ¿La crisis de la Covid-19 puede ser un llamado a una muy necesaria transición económica?

Las cooperativas para las comunidades y de las comunidades

Las cooperativas de Canadá forman parte de un movimiento global de más de tres millones de cooperativas y mil millones de asociados. Las cooperativas son empresas cuyos dueños son asociados interesados —en lugar de accionistas desconectados—, que arraigan el capital en las comunidades locales. En lugar de priorizar las ganancias sobre cualquier otra cosa, las cooperativas tienden a enfocarse primero en las necesidades de sus asociados y de la comunidad.

Están guiadas por valores y principios de inclusión, democracia económica, educación y preocupación por la comunidad. Trabajan en la promoción de fuertes vínculos de confianza con las partes interesadas y proveen lugares más equitativos donde comprar y trabajar. Estas características han sido llamadas “la ventaja cooperativa”.

El cuidado comunitario es el corazón de millones de cooperativas alrededor del mundo, incluidas las de Canadá.

Hoy, las cooperativas están presentes en la mayoría de los sectores económicos de Canadá, representan el 3,4 por ciento del PBI del país y generan una actividad comercial de casi 86 mil millones de dólares canadienses.

La rápida respuesta de las cooperativas durante la emergencia de la Covid-19

Por su propia naturaleza, las cooperativas ya están un paso más adelante de muchas otras organizaciones para responder a la crisis, lo que resulta del papel conectado y orientado a la acción que estas organizaciones desempeñan en las comunidades.

Las cooperativas son empleadores estables, canales de comunicación de las necesidades de las comunidades, lugares donde los miembros de la comunidad se encuentran y crean espacios de democracia participativa. Esta es la razón por la cual las cooperativas han podido superar rápidamente los desafíos que la Covid-19 ha lanzado a las comunidades.

Las cooperativas de consumidores de Canadá, copropiedad de personas que compran y utilizan sus bienes y servicios, fueron de las primeras empresas en asegurar los ingresos de los empleados, reservar tiempo de compras para grupos vulnerables y contribuir con bienes y servicios gratuitos a personas marginadas y en riesgo.

Por ejemplo, tan pronto como a mediados de marzo, la Cooperativa Alina, de Rimousk (Quebec), instauró servicios de envíos de viandas de almuerzos en bicicleta y servicios de envíos en auto por la noche, mientras a fines de marzo las tiendas canadienses estaban todavía ampliando los envíos.

También para mediados de marzo, la cooperativa Calgary Co-op fue una de las primeras tiendas de comestibles en ofrecer horarios diferenciados para las compras de personas mayores y aumentó los salarios de los asociados que trabajan en la primera línea en 2,5 dólares canadienses la hora, con retroactividad al 8 de marzo. A los fines comparativos, nótese que el Subsidio Salarial de Emergencia del gobierno de Canadá fue anunciado el 1 de abril y es retroactivo al 15 de marzo.

Las cooperativas de consumidores de Canadá también lideran la cooperación intercomunitaria. Las asociaciones de cooperativas de la economía familiar de Quebec han estado trabajando con grupos locales para ayudar a las personas que, debido a la crisis de la Covid-19, no están percibiendo ingresos ni cuentan con efectivo. Mientras tanto, para el 17 de marzo, junto con el sector cooperativo de la vivienda, la Federación Cooperativa de Vivienda de Canadá había coordinado con las cooperativas de crédito la provisión de ayuda para alquileres y la asistencia para el pago de hipotecas.

Ayudando a los grupos vulnerables

Las cooperativas de trabajo (en las que las empresas son propiedad de los trabajadores) han estado en sintonía con las tendencias internacionales proveyendo a los grupos vulnerables y otras empresas locales o asociaciones de la comunidad con bienes y servicios vitales, usualmente en forma gratuita.

La Cooperativa Couturières Pop se encuentra en estos momentos produciendo principalmente indumentaria hospitalaria y máscaras faciales. La cervecería artesanal de propiedad de los trabajadores Le Trou du Diable, de Shawinigan (Quebec), aumentó los salarios de los trabajadores en cinco dólares canadienses la hora, continuó honrando las compras de publicidad e incluso compró nuevos espacios publicitarios en los sitios web de los periódicos locales para ayudar a mantener el flujo de ingreso de los periódicos durante la pandemia, que es precario.

Las cooperativas de ahorro y crédito de Canadá —instituciones financieras propiedad de ahorristas y usuarios de servicios— también han intensificado las respuestas a las necesidades de manera más significativa a como lo ha hecho el sector de la banca comercial, más cauteloso en su respuesta a las dificultades financieras cotidianas provocadas por la Covid-19.

Para el 16 de marzo, el Grupo Desjardins, la federación de cooperativas de ahorro y crédito más grande de América del Norte, ofreció a los asociados créditos ajustados a sus necesidades, además de tarifas reducidas para tarjetas de crédito. Vancity Credit Union fue aún más lejos: aplazó los pagos y redujo a cero las tasas de interés de las tarjetas de crédito para las personas más afectadas por la pandemia. Al 9 de abril, ningún banco comercial en Canadá había llegado tan lejos en materia de ayuda crediticia.

Para el 18 de marzo, Vancity Credit Union también se había asociado con organizaciones benéficas para formar el Fondo de Respuesta Comunitaria (Community Response Fund), mientras que al 8 de abril las donaciones al fondo de ayuda habían alcanzado los seis millones de dólares canadienses y ayudado a treinta y tres organizaciones sin fines de lucro y de beneficencia.

Y para el 19 de marzo Northern Savings Credit Union estaba ofreciendo diferimientos de pago de créditos, mientras que para fines de marzo Ladysmith Credit Union ofrecía préstamos sin interés y para el 3 de abril, Libro Credit Union había contribuido con 320.000 dólares canadienses a los programas de respuesta de emergencia de United Way.

Las cooperativas pueden responder rápidamente porque ya saben lo que sus asociados y sus comunidades necesitan y quieren. Ya tienen desarrollados los valores, sistemas y operaciones necesarios para satisfacer las necesidades de los miembros y la comunidad.

Imaginando una economía más cooperativa

Para las cooperativas y organizaciones de apoyo existentes es posible la ampliación de sus respuestas comunitarias a la crisis. Lo han hecho durante otros períodos de crisis en Canadá. Después de la pandemia, pueden promover los valores de mutualidad, la inclusión, la justicia económica y la democracia organizacional de cara a una nueva economía canadiense.

Pero eso significa que las cooperativas deben continuar incluidas en los paquetes de apoyo financiero durante la pandemia. Para incrementar aún más sus respuestas, también se requiere de nueva legislación y de políticas de desarrollo económico y empresarial que faciliten la creación de empresas cooperativas o la conversión en nuevas cooperativas de empresas en crisis y de aquellas que enfrentan problemas de sucesión.

El sector de las cooperativas de trabajadores y el sector abocado al desarrollo económico comunitario ya han presentado propuestas al gobierno federal para que esto suceda.

Las cooperativas pueden ser y deben ser claves en la reconstrucción y el replanteamiento económico de Canadá, ahora y después de la pandemia por Covid-19. Los canadienses, de hecho, están muy abiertos a los modelos comerciales y valores del cooperativismo.

Después de abordar en forma cooperativa los desafíos inmediatos de la Covid-19, ha llegado la hora de acoger una economía nueva, más cooperativa, para Canadá.

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