Cultura también es autogestión

Por: Karina Luchetti

Se realizó en forma virtual el primer encuentro de cooperativas culturales de nuestro país, mostrando que la autogestión también va tomando fuerza en un sector que hasta el momento no tenía expresión organizada en el marco del cooperativismo argentino.

El viernes 27 y el sábado 28 de noviembre se llevó a cabo el Primer Encuentro Federal de Cooperativas Culturales, que reunió a más de sesenta organizaciones con el objetivo expreso de debatir y visibilizar en clave federal el movimiento cultural cooperativo del país.

Organizado por la Red Federal de Cooperativas Culturales, de reciente formación, el encuentro contó con la participación de una diversidad de organizaciones y colectivos, entre los que se contaron centros culturales, editoriales, radios y agrupaciones de danza y teatro, de músicos y de artesanos, la mayoría ya consolidados como cooperativas de trabajo, cooperativas de provisión de servicios o asociaciones civiles, aunque hubo también varias organizaciones en tránsito a su formalización.

Según explica Francisco “Corcho” Benítez, director del Cecual (Centro Cultural Alternativo, de Resistencia, Chaco) y unos de los iniciadores de la red, los primeros contactos comenzaron a establecerse en este año, durante la pandemia, bajo el entendimiento de que, en ese contexto, la cooperativa podía constituirse en una alternativa poderosa. “La forma cooperativa tiene que ver con la generación de vínculos, con el trabajo territorial, el trabajo comunitario, pero también con la producción cultural, con el desarrollo económico, con la generación de trabajo. Por historia, por principios, por forma de organización, puede ser una alternativa válida y fuerte para atravesar esta situación y para consolidar, dentro del sector cultural, mejores condiciones laborales y posibilidades de desarrollo cultural”.

Detrás de la idea de conformar la red yace la intención de darle visibilidad a las cooperativas culturales y a su trabajo, lo mismo que favorecer el conocimiento y los vínculos entre ellas. “Es un trabajo externo e interno”, explica Benítez. “También hay vocación de aportar a la elaboración de políticas públicas, de forjar vínculos entre cooperativas que permitan el fortalecimiento del sector y la intención de generar un mapeo completo de las cooperativas culturales”.

El encuentro, del que participaron organizaciones autogestivas de dieciséis provincias, sirvió para conocer el trabajo que vienen realizando colectivos de distintas partes del país y para identificar las principales problemáticas comunes, entre las que sobresale la carga de “papelerío” que supone llevar adelante una cooperativa. Las organizaciones autogestionarias, que saben bien la importancia de estar al día con los trámites para poder acceder a financiamiento y apoyos al sector, se manifestaron acerca de la conveniencia de la simplificación de las exigencias administrativas, lo mismo que sobre la necesidad de su propia capacitación y de que en todas las provincias haya profesionales con conocimiento actualizado en los procesos de gestión de la documentación contable, impositiva y  administrativa que son propios de la forma jurídica cooperativa en nuestro país.

Si bien varias de las problemáticas que se mencionaron son transversales al mundo cooperativo (con independencia del sector de desempeño), como el hecho que los cooperativistas de trabajo sean monotributistas, con todo lo que ello implica en cuanto a la deficiencia en el acceso a las prestaciones de seguridad social y los derechos laborales, existen otras con un carácter mucho más atado a la actividad cultural, como la inexistencia de tarifas diferenciadas para el pago de los derechos de autor de gestión colectiva que tomen en cuenta el tamaño de las cooperativas. Entre otros asuntos, también existieron referencias a algunas líneas de financiamiento para cooperativas que, por razones de diseño, no se adaptan bien a la inscripción de proyectos culturales, haciendo difícil que colectivos autogestivos del sector puedan beneficiarse de ellos.

 

Hacia una organización de las cooperativas culturales

Además, el encuentro puso en evidencia que muchas cooperativas ya cuentan con redes de vinculación institucional, sea con otras cooperativas, participando de federaciones o con organismos públicos, a la vez que despertó el anhelo de potenciar y multiplicar estos lazos por medio del trabajo en conjunto que pueda desarrollarse de aquí en más. Entre otras cosas, se habló de la conformación o integración a un mercado cooperativo, la realización de “rondas de vinculación” y el desarrollo de líneas de financiamiento específicas del sector cooperativo cultural entre las que se incluyan herramientas para el fomento del trabajo articulado entre varias organizaciones. Especial entusiasmo despertó la idea de avanzar en la conformación de una federación que se aboque en específico a las problemáticas del sector cultural autogestionado y a motorizar estas iniciativas.

La realización del encuentro, al que se inscribieron más de doscientas personas, también permitió recabar datos para la conformación del mapa de cooperativas culturales, con el que se espera dar cuenta de la cantidad, diversidad y despliegue territorial de estas organizaciones. Aparte de permitir la identificación de algunas organizaciones culturales autogestionarias que no están constituidas legalmente como cooperativas, el encuentro puso en evidencia la existencia de proyectos culturales consolidados cuya actividad principal pertenece a sectores no culturales, como ejemplifica la participación de la Coopi, cooperativa proveedora del servicio municipal de agua de Villa Carlos Paz, Córdoba, que tiene un trabajo sostenido en los ámbitos educativo y de desarrollo cultural.

Entre los asistentes hubo coincidencia en que las jornadas fueron enriquecedoras, además de entusiasmo en relación con lo que podría generarse en un futuro. En su balance del encuentro, “Corcho” Benítez señaló: “Además de ir cumpliendo los objetivos que se había planteado la red, también está el aspecto emotivo de encontrarse, aunque sea de forma virtual, en un trazado federal que abarca desde una cooperativa teatral de Ushuaia hasta otra de músicos coyas de Tilcara. Emociona mucho ver cómo se sostiene el trabajo cultural y se afrontan las dificultades desde las formas cooperativas horizontales. Emociona cómo el movimiento cooperativo, con todo lo que implica en principios, en valores, a pesar de haber atravesado años muy duros, se ha sostenido y sigue construyendo en muchos lugares de todo el país”.

Acompañaron la realización del evento Mariela Quirós, presidenta del Instituto Cultural del Chaco, Luis Sanjurjo, director nacional de Industrias Culturales del Ministerio de Cultura de la Nación, y Nahum Mirad, director del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES). Miembros de ese organismo participaron durante todo el evento y en reiteradas oportunidades invitaron a las cooperativas presentes a tomar parte en la comisión de industrias culturales del INAES.

 

 

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