El macrismo y la desposesión del trabajo

Un despliegue de 600 policías bonaerenses rodeó a las 6 de la mañana del viernes 3 de marzo la planta de la ex Petinari, una fábrica de acoplados en el partido de Merlo que estaba en proceso de recuperación a cargo de la cooperativa Acoplados del Oeste (ADO). Un par de días antes, los trabajadores del Hotel Bauen habían recibido la orden de desalojo. Los obreros ahora están acampados en la puerta para evitar que desarmen su fuente de trabajo y entrar a una nueva etapa de su lucha.

Como Jefe de Gobierno, Macri vetó todas las leyes que le pasaron cerca en beneficio de empresas recuperadas, Vidal ya acumula cinco y Larreta tiene dos, siempre con similares justificaciones. Ya como presidente, Macri se sacó las ganas de impedir que se expropien empresas recuperadas con el caso del Hotel BAUEN, uno de los emblemas de las empresas autogestionadas en la Argentina y en el mundo.

Este panorama tiene una racionalidad. El gobierno de Macri no está entrando porque sí en una zona de peligrosa agresividad, cuyo principal blanco son los trabajadores. No se trata de simple sadismo o ideología antiobrera: la baja de lo que en su lenguaje llaman “costo laboral”, es decir el salario, es una parte esencial de su programa económico y social.