Una agenda programática para la economía autogestionaria y popular

La crisis generada por las políticas del gobierno macrista está llevando a un punto crítico a toda la economía argentina, y afecta especialmente al sector del trabajo autogestionado y la economía popular. Aquí se detallan algunos puntos de una agenda programática del sector para defenderse de las políticas de destrucción productiva, pero también para plantear su futuro desarrollo como una parte importante del trabajo y de la economía, con vistas a consolidarse como sector a través de una nueva política pública.La política del gobierno de Mauricio Macri ha llevado a la economía y la sociedad argentina a una crisis profunda, que afecta especialmente a la clase trabajadora. El sector de la economía autogestionada y popular (empresas recuperadas, cooperativas de trabajo, organizaciones de la economía popular, social y solidaria, etc.) está atravesando un proceso crítico, fruto en parte de sus propias limitaciones, pero con el elemento excluyente de las condiciones macroeconómicas y políticas creadas por el programa neoliberal en ejecución desde la asunción del gobierno de Macri. Estas circunstancias obligan a dar respuestas urgentes para asegurar la sobrevivencia de las cooperativas y, al mismo tiempo, a pensar y generar estrategias que permitan fortalecer al sector y proyectar una propuesta a futuro, en el convencimiento de que la economía autogestionada no es solo una salida que la clase trabajadora ha ido desarrollando frente a la crisis sino también como una perspectiva de una futura economía alternativa al capitalismo neoliberal global que condena a sectores cada vez más amplios a la precarización y la marginación.

Con esta idea, de articular fuerzas para la resistencia en esta coyuntura y pensar un proyecto y una estrategia a mediano y largo plazo, como demandas pero también como propuestas para un futuro gobierno que, esperemos, comience a sacar a la Argentina del desastre autoinflingido por el macrismo, varias organizaciones, cooperativas y especialistas, entre las que se destacan las federaciones FACTA y FEDECABA, vienen debatiendo una agenda programática para la economía autogestionada y popular con el fin de poner en el escenario del debate político y económico la realidad de un sector de la población que suele ser ignorado, incluso entre quienes se oponen al actual modelo.

En ese sentido, se han caracterizado algunas líneas de acción como esenciales para pensar y articular esa agenda, teniendo como objetivo general el fortalecimiento y el desarrollo de la economía autogestionada tanto en sus aspectos internos, mejorando las cuestiones de gestión, eficacia económica y democracia laboral interna, como en sus relaciones con la política pública, su capacidad de desenvolvimiento en el mercado tradicional y el desarrollo de sistemas de intercambio alternativos. Al hablar de una perspectiva estratégica y alternativa, debemos pensar una política de fortalecimiento desde el Estado, a construir y a demandar; criterios claros de funcionamiento de los procesos autogestionados; desarrollo tecnológico acorde con las características de la autogestión; articulación con las organizaciones populares y sindicales; capacidad de organización económica de los sectores del trabajo precarizado e informal y de transmisión de experiencia y criterios de organización productiva para la economía popular; entre otras cuestiones que vayan conformando una estrategia de desarrollo de la economía autogestionada que pueda ir construyéndose como una alternativa frente a los programas neoliberales y como perspectiva de desarrollo económico para el conjunto de la economía.

Sintetizando, esa agenda incluye los siguientes puntos:

 

En lo interno: fortalecimiento de la autogestión en las cooperativas y emprendimientos populares.

  1. eficiencia en la gestión: que asegure que la actividad sostenga una calidad de vida digna para sus integrantes a través de actividades económicas que conserven la fuente de trabajo, garanticen un mínimo nivel de ingresos y el sostenimiento en el largo plazo de la actividad;
  2. democracia en el lugar de trabajo: a través de mecanismos de autogestión que aseguren horizontalidad para las decisiones estratégicas y capacidad colectiva de tomar decisiones organizativas de lo económico y lo laboral.
  3. formación y capacitación: que consolide los valores de la autogestión, la pertenencia a la organización y la identidad de ser trabajadores autogestionados, junto con las capacidades técnicas y educativas para llevar adelante la gestión.
  4. herramientas de planificación a corto, medio y largo plazo en forma colectiva y una agenda concreta de acciones de fortalecimiento de los emprendimientos, asegurando su supervivencia en momentos críticos tanto como su capacidad de expansión.

 

En cuanto al desarrollo como sector:

  1. Desarrollo de estrategias de comercialización: ampliar la capacidad de comercialización tradicional tanto como la creación de nuevas redes que fomenten el intercambio dentro del propio sector. A su vez, fortalecer la capacidad de llegar al mercado externo, de ser posible explotando las redes formadas a nivel internacional con organizaciones de la autogestión.
  2. Desarrollo de la integración y articulación de la economía autogestionada: formar cadenas de valor y comercialización de las propias organizaciones, tanto del mismo ramo de actividad como entre distintos sectores, y articular las redes productivas con redes de comercialización y consumo.
  3. Mejoramiento de aspectos tecnológicos/energéticos: vinculado a una estrategia de financiación y articulación con sectores profesionales y científicos. Uno de los sectores prioritarios es el abaratamiento energético a corto plazo y, simultáneamente, buscar alternativas en las energías renovables.
  4. Crédito y financiación: una estrategia de financiamiento autónomo es de desarrollo obligado para fortalecer al sector y viabilizar los proyectos necesarios.

 

Y sobre las políticas públicas necesarias

  1. Una nueva política pública: no se trata solamente de subsidiar la supervivencia de los emprendimientos sino enmarcarla en una política económica de desarrollo que fortalezca a las cooperativas, que articule desarrollo de ciencia y tecnología y que lo piense como un sector estratégico que responda a los desafíos de esta dinámica económica y social. Esto implica financiamiento y una fuerte complementación del sector con el desarrollo de los sectores estratégicos de la economía en manos del Estado.
  2. Una nueva legislación: que contemple el reconocimiento pleno del trabajo autogestionado como un sujeto de derechos al igual que el trabajador asalariado, para acabar con la precariedad que sufren los trabajadores de las cooperativas obligados a asumir una categoría tributaria (el monotributo) como sustituto de una situación laboral, la falta de normativa específica para las cooperativas de trabajo, los mecanismos para la continuidad laboral y productiva en las empresas quebradas y recuperadas y la regularización de los mecanismos de expropiación y traspaso a las cooperativas de estas empresas, entre otras.
  3. Articulación con la economía popular: contribuir con la experiencia de la economía autogestionada a la organización y al fortalecimiento de la economía popular es un objetivo estratégico, pues la mayoría de las organizaciones autogestionadas surgieron como alternativas a la precarización y el desempleo, generando la articulación con las organizaciones y movimientos sociales de esta amplia capa de trabajadores/as y el desarrollo de herramientas de transmisión de experiencia y articulación.

 

En lo inmediato, las demandas también son claras:

  1. Ley de emergencia para las empresas recuperadas, que suspenda desalojos y congele y retrotraiga tarifas a montos razonables para el desarrollo de la actividad económica cooperativa;
  2. Reactivación de las leyes de expropiación para permitir la recuperación de las empresas que cotidianamente cierran dejando a miles de trabajadores y trabajadoras desocupadas;
  3. Creación de un fondo de fomento de la producción cooperativa (como ejemplo cercano está el FONDES del Uruguay);
  4. Un cuadro tarifario acorde y subsidiado para hacer viable la producción y permita la reconversión tecnológica;
  5. Una política crediticia que tenga en cuenta las condiciones de las cooperativas y permita el desarrollo de los emprendimientos con condiciones y tasas acordes (y no a la medida de los fugadores de capitales);
  6. Un régimen de seguridad social propio para la figura del trabajo autogestionado.

La discusión está abierta, la unidad del trabajo autogestionado y la economía popular son el camino, en primera instancia, para enfrentar al macrismo, pero sobre todo para construir otra economía alternativa al capitalismo neoliberal global que está arrasando nuestra región y el planeta.

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